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    Itinerario brev

    Este recorrido te permite visitar el MUMAC de manera completa y concisa, sin dejar de ver ningún aspecto de tu visita

    Museum: MUMAC – Museo della Macchina per Caffè Cimbali Group

    ¡Bienvenidos al MUMAC!

    En esta sección el visitante tendrá una primera panorámica de las particularidades del MUMAC en una visita breve que, sin embargo, no deja de lado los puntos fundamentales de la evolución de la máquina de café a través del tiempo, con algunas referencias a las tecnologías, al diseño y a los usos y costumbres relacionados con el consumo de la bebida.

    ¡Bienvenidos al MUMAC! En este recorrido, los invitaremos a descubrir el MUMAC en sus particularidades, en una visita breve que sin embargo no deja de lado los puntos fundamentales de la evolución de la máquina de café a través del tiempo, con algunas referencias a las tecnologías, al diseño y a los usos y costumbres relacionados con el consumo de la bebida. Pero, antes de entrar de lleno en su recorrido, tómense un momento y detengánse aquí, en el hall, para comenzar a saborear historia, curiosidades y detalles de este lugar. Este museo nació en 2012, dentro del headquarter del Grupo Cìmbali, aquí en Binasco. Fue realizado con motivo del centenario de la fundación de la empresa, ocurrida en 1912 por parte de Giuseppe Cìmbali en Milán, y es la mayor exposición permanente dedicada a la historia, al mundo y a la cultura de las máquinas profesionales para el café espresso, profesionales. Es un museo de empresa que va más allá del concepto de museo de empresa: en su interior expone, en efecto, no solo las máquinas de las marcas del Grupo (La Cìmbali, Faema, Casadio, Slayer), sino todas las marcas que constituyeron los hitos del sector.

    Del exterior al interior

    Esta sección nos traslada del exterior al interior del Museo.

    En el exterior, habrán notado el mural que rodea el perímetro del MUMAC: les invitamos a acercarse al panel frente a la recepción para descubrir su significado y sus detalles. Una vez cruzado el umbral de la entrada, se habrán encontrado frente al edificio rojo que alberga el museo: un proyecto arquitectónico entre los ejemplos más interesantes de arquitectura museística contemporánea. Sin duda habrán notado en el jardín una enorme taza blanca que se recorta frente a las tablas rojas, invitándolos desde la entrada a interactuar con el museo, ¡para una foto muy… "social"! En el interior, gracias a las colecciones de la familia Cìmbali y de Enrico Maltoni, el mayor coleccionista de máquinas de café del mundo, el museo exhibe más de 100 máquinas y narra más de un siglo de historia de la evolución de todo un sector del Made in Italy, no solo desde el punto de vista tecnológico, sino también del diseño y del estilo de los productos y de las costumbres relacionadas con el consumo de esta bebida. Si desean saber más sobre el museo y sobre las otras 250 máquinas en la colección, les invitamos a seguir el itinerario completo y profundizado. Ahora, dejando la Hall y la Cafetería a su izquierda (¡a menos que quieran disfrutar primero de un excelente café!), pueden continuar más allá del panel divisorio marrón en el que está representado el mapa del museo: pero, antes, si quieren orientarse, ¡échenle un vistazo! A la izquierda, un gran "Bienvenido" les cuenta la filosofía del MUMAC (si les gustaría leerlo o escucharlo, hagan clic en el itinerario introductorio: un espresso, por favor).

    Sala Albores

    Esta sección está dedicada a Italia entre fines del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX con la sala de los Albores.

    Ahora, superada la pared divisoria marrón y, de espaldas a la pared, se encuentran en Italia entre fines del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX. Están en la sala de los Albores y frente a ustedes hay una serie de bellísimas máquinas con acabados y decoraciones liberty, de columna. Sí, porque las primeras máquinas no nacen como estamos acostumbrados a verlas nosotros, horizontales, sino que se crean verticales: ¡de "columna", justamente! Las fotos en las paredes, el gran mostrador, las máquinas, las imágenes publicitarias nos cuentan que estamos en un momento de gran fermento e innovación. La revolución industrial, los primeros automóviles, el tren a vapor permiten acortar las distancias hacia las novedades y el futuro, con una velocidad antes desconocida.

    Nacimiento y características del Espresso

    Esta sección explica el nacimiento y las características particulares de un café espresso.

    A la izquierda ven la primera pieza sobre la que detener su atención: es la invención del turinés Angelo Moriondo de 1884. Aunque todavía lejana de la elaboración de las primeras máquinas para espresso, tiene el mérito de usar por primera vez el vapor para la extracción de la bebida y ofrecer una bebida de calidad a los cada vez más numerosos aficionados. El café, sin embargo, aún no resulta "espresso", es decir, servido "taza por taza", sino "instantáneo", ya que se preparaba todavía en cantidad. Dos de estas máquinas, patentadas, pero nunca comercializadas, hacían gala de sí mismas en el Gran Caffè Ligure de la familia Moriondo para el servicio público de café "instantáneo", como lo definió el propio Moriondo. ¿Pero qué se entiende entonces por café espresso? ¿Y cuándo nace? Para entenderlo, miren la máquina Ideale a su derecha. En 1901, el milanés Luigi Bezzera inventa el grupo erogador individual presente en esta máquina. Miren el portafiltro con uno o más picos y el sistema de engarce al cuerpo central de la máquina: eran ya muy similares a los de hoy, ¿no encuentran? El grupo erogador que produce el café "taza por taza", de hecho, define el nacimiento del café espresso, es decir, el café realizado expresamente, esto es, al momento y de forma rápida, a petición expresa del cliente. Pero este café, aunque "espresso", era muy diferente del que estamos acostumbrados hoy: se producía con vapor, por lo que resultaba más bien quemado, hirviendo y negro sin crema, esta última característica que llegará más de cuatro décadas después. Desiderio Pavoni obtiene el uso de la patente y aplica la invención a la máquina Ideale. La máquina se exhibe por primera vez en la Exposición Internacional de Milán de 1906 en el estand de Luigi Bezzera y, a partir de ese momento, el sector despega.

    El grupo histórico

    Esta sección se centra en el grupo histórico de la empresa a inicios del siglo XX.

    Ahora, dese vuelta. Mire la gran foto en el panel divisorio marrón: están retratados los obreros de un taller en el que está presente la figura de la cual parte la historia Cìmbali. De pie, a la izquierda, con los brazos cruzados, un joven Giuseppe Cìmbali, pionero entre los pioneros: esta foto documenta que en 1906, Giuseppe Cìmbali ya estaba activo en el sector y estaba realizando las máquinas que poco después serían presentadas al mundo, justamente en la exposición de Milán. Desde el aprendizaje hasta la apertura de su taller en 1912 pasan aún algunos años y otros más para la producción de su primera máquina de café a inicios de los años 30. Pero en los albores ya estaba ahí. En cambio, en la foto central de la pared divisoria de la sala, a la izquierda, puede ver la fotografía del stand Bezzera y descubrir en detalle justamente al señor Luigi cerca de un cartel que sanciona la colaboración con Pavoni.

    Sala Dos: 1929 - 1947

    Esta sección se centra en la Sala Dos que analiza un período histórico comprendido entre 1929 y 1947.

    Pasen ahora a la segunda sala. Como pueden ver, esta sala se distingue claramente de la anterior por el estilo de las máquinas que refleja la corriente racionalista de la época. Después de la Primera Guerra Mundial y el crac de Wall Street de 1929, los países occidentales sufren graves problemas en todos los aspectos de la vida económica, productiva y social, con graves consecuencias. Cada estado intenta de manera autónoma contener la crisis. Es un período difícil, complejo, de forzado inmovilismo que lleva también a Italia a hundirse en un régimen que prevé planes de intervención estatal, guerras coloniales y autarquía. Toda la industria italiana, a excepción de la bélica, sufre una parada. Pero el mundo de la máquina de café, en su nicho constituido por los pocos consumidores que podían aspirar a este lujo, continúa su recorrido. Si a nivel nacional los consumos disminuyen, en las grandes urbes se registran picos de consumo, dictados por la concentración de clientes acomodados que no quieren renunciar a un verdadero espresso. Así los locales públicos crecen y se convierten en lugares de encuentro y de cultura. Sin embargo, la innovación tecnológica se detiene y las máquinas siguen funcionando a vapor, aunque no se renuncia al rito de la tacita de espresso preparada en la barra y servida en la mesa. Las máquinas replican en sus líneas el estilo de la corriente racionalista, simple y funcional, caracterizada por líneas geométricas esenciales. Todo adorno, toda concesión a lo "bello" se considera superfluo. La máquina de café, como cualquier otra herramienta de trabajo, es bella porque cumple una función útil, mientras que el adorno sigue siendo un legado que hay que dejar en el pasado. También las marcas reflejan el espíritu de la época y son representadas según los dictados de ese tiempo. Giuseppe Cìmbali introduce en este período en el mercado su primera máquina de café, La Cìmbali Rápida de desarrollo vertical, en línea con otros modelos de la época, que pueden admirar justo al inicio del recorrido en la sala. En los primeros años cuarenta, las máquinas de verticales comienzan a volverse horizontales y las prestaciones mejoran. Aparece también otro accesorio antes imposible de tener en las máquinas verticales: el calientatazas. El período autárquico de contingentación de las materias primas lleva también a la producción de máquinas híbridas para suplir la dificultad de acceso a las fuentes energéticas, con máquinas que pueden funcionar a gas, a electricidad, pero también a carbón, como la San Marco 900 que encuentran al final de la larga fila de máquinas en la parte central de la sala. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, gran parte de la inventiva italiana inevitablemente se detiene, dejando de lado soluciones de mejora que deben esperar tiempos mejores. Una de estas se referirá de forma revolucionaria a la máquina de café, pero deberá pasar casi una década antes de ser realizada. Hablamos de la invención de la extracción a palanca y el nacimiento de la crema de café de la que hablaremos en la próxima sala. Pero en esta debemos echar un vistazo a la máquina todavía hoy considerada la más bella del mundo: la D.P. 47, rebautizada La Cornuta por la forma de cuerno de los grupos erogadores, diseñada en 1947 por Gio Ponti para La Pavoni. A pesar de su belleza inigualable, la Cornuta nace sin embargo a vapor en un momento de transición hacia un nuevo método de extracción que muy pronto suplantará a todos los demás: la palanca.

    Sala años 50

    Esta sección se centra en las nuevas tecnologías y mezclas inventadas entre los años cuarenta y cincuenta.

    Para descubrir la nueva tecnología, pueden pasar a la tercera sala. Al entrar, pueden ver en el expositor de la izquierda un pistón seccionado cerca de una máquina de café horizontal con dos calderas. Se trata de la nueva revolución tecnológica con la que finalmente se llega al café espresso tal como lo conocemos hoy: con la "crema". Es la máquina Gaggia Classica de 1948, dotada del mecanismo "de palanca". Una década antes, Achille Gaggia, semidesconocido barista milanés, había adquirido una primera invención, experimentándola dentro de su Bar Achille, y luego la había mejorado, pero a causa de la guerra todo se había interrumpido. Al término del conflicto, sin embargo, se asiste a un momento único de la historia de Italia de recuperación económica y social orientada a la innovación. El bar se convierte en lugar de agregación y compartir, ya no destinado a una élite sino en punto de encuentro ideal para todos, consagrando el café en el bar como rito social que trasciende las distinciones de clase. También se reúnen para ver la televisión, instrumento de agregación y cambio social, para hojear el periódico, para discutir de deporte y de política, para pasar el tiempo en compañía, además de sorber un nuevo tipo de café extraído de las primeras máquinas de palanca. La invención de la palanca finalmente se aplica y se pone en producción en 1948. Para la producción del primer modelo de máquina, la Classica, Gaggia se dirige a Carlo Ernesto Valente, quien en 1945 había fundado FAEMA. La máquina, gracias a la palanca, permite disponer de una alta presión y de agua a una temperatura inferior a los cien grados, sin generación de vapor. Por primera vez, los aceites esenciales del café ya no son quemados por el vapor, y con sus aromas otorgan plenitud al sabor de la bebida y con su emulsión originan la crema típica del espresso, a partir de entonces indisociable del concepto de espresso consumido en el bar. La nueva tecnología eleva el espresso a culto y transforma la figura del "maquinista", quien antes accionaba la máquina de café gracias a su licencia de fogonero, en "banconista", es decir, experto usuario de la máquina de palanca, entonces colocada, precisamente, sobre la barra, frente al cliente. También el espresso adopta nombres nuevos, en función de la empresa que produce las máquinas. Las inscripciones en los frontales de las máquinas se diferencian según la marca, como pueden ver bien en esta sala. En la Gaggia, la inscripción dice "Crema caffè naturale". En la máquina expuesta al lado, la Faema Saturno, la primera máquina de palanca producida por Valente tras la separación de Gaggia, se indica "Infuso Idrocompresso di Caffè". Pero sobre todos, en estos años, se impone un nuevo término que pronto identificará al espresso italiano en el mundo: Cìmbalino. El término se acuña con el lanzamiento de la primera máquina de palanca de Cìmbali, la Gioiello, presentada dentro de un cofre justo como una joya en la Feria de Milán de 1950. Pueden ver la máquina, un poco más adelante, también sobre la barra blanca. La invitación es a detenerse a descubrir algunas de las otras máquinas presentes (son realmente notables) y a profundizar su conocimiento a través de los pies de foto y códigos QR presentes, o siguiendo el itinerario completo detallado. Pero aquí, en el centro de la sala, está también presente una barra de época de la marca Faema donde, si lo desean, pueden tomarse una fotografía detrás de la barra tal como un "banconista" de la época.

    Sala años 60-70

    Esta sección se centra en el período comprendido entre los años 60 y 70 y en el boom del diseño de esa época.

    Continuando hacia la sala siguiente, nos encontramos en la Sala dedicada a los años 60 y 70 y al boom del diseño. Son los años del boom económico y del bienestar generalizado. Años en los que, de los triunfos de Coppi y Bartali de las décadas anteriores, héroes de un país pobre y rural y de una nación todavía por inventar, se pasa a Merckx, el primer ciclista moderno. Del campeón (y de la camiseta FAEMA que él llevaba) se habla en los bares, donde la gente se reúne para discutir las noticias reportadas por la «Gazzetta» y la radio, luego la televisión. Café y ciclismo, una unión indisoluble que perdura también hoy. En esta sala pueden encontrar algunas reliquias del período más glorioso de la historia ciclística del equipo Faema, equipo que ganó, en su período de oro, todo lo que se podía ganar. En estos años, comienza la verdadera industrialización del sector de las máquinas de café, que se vuelven estandarizadas y fácilmente ensamblables en línea de montaje. La producción pasa de artesanal a industrial. La década se abre con una novedad introducida por FAEMA con el lanzamiento de una máquina de café verdaderamente innovadora, que encuentran entrando en la sala a la izquierda. La máquina Faema E61 de erogación continua se ha convertido en un ícono en el mundo de los bares por su estética y la calidad del café servido. Todo el trabajo pesado y peligroso requerido hasta entonces por las maniobras sobre pistón y palanca es sustituido por el simple uso de una palanquita que, gracias a una electrobomba volumétrica, produce los 9 bares necesarios para la extracción del espresso, aligerando y simplificando el trabajo del barista. Frente a la e61, pueden ver en cambio otra máquina digna de mención: La Cìmbali Pitagora, diseñada en 1962 por los hermanos Achille y Pier Giacomo Castiglioni, arquitectos y diseñadores, que fueron galardonados, por este proyecto, con el Compasso d'Oro: por primera y única vez en la historia, una máquina de café espresso profesional se hace con el prestigioso reconocimiento. En la vitrina al inicio del corredor tienen la posibilidad de ver el Premio y algunos documentos relacionados con la premiación, entre ellos, la motivación del jurado. Para la producción de Pitagora y para satisfacer las necesidades de un espacio más amplio y adecuado a la producción en serie, La Cìmbali se traslada en esos años de Milán a Binasco. La influencia estadounidense una vez más se hace sentir y, en el ámbito del diseño, la cultura pop se impone, con colores llamativos destinados a expresar una arrolladora afirmación de sí misma. El trabajo y la sociedad imponen ritmos cada vez más frenéticos, el café se consume al vuelo y se favorece una mayor productividad de la barra, con más espacio para servir a los clientes. Las máquinas así son confinadas al espacio de la trastienda de la barra, obligando al barista a dar la espalda al cliente durante la preparación. Es solo un desplazamiento de unos pocos metros, que sin embargo marca un giro histórico de estética y relación. Entre las máquinas dignas de mención en esta sala, La Cìmbali M15, diseñada por Rodolfo Bonetto, que anticipa las tendencias mencionadas. Es el primer modelo que adopta una forma de los laterales en "C" para permitir compactar los volúmenes garantizando al mismo tiempo más espacio de maniobra lateral al barista.

    Sala años 80-90

    Esta sección se detiene en el fermento creativo y tecnológico que también afectó al mundo del café entre los años 80 y 90.

    Pasando a la sala siguiente, la de los años ’80 y ’90, se produce un cambio de ritmo. La recuperación económica avanza y la moda y el diseño impulsan la economía y el made in Italy en un mundo que se está volviendo cada vez más globalizado. También los productores de máquinas de café se asoman a los mercados internacionales, obteniendo un éxito casi inmediato. Es el período en que la industria electrónica italiana, junto con la de las primeras computadoras, conquista los mercados. Lo mismo ocurre en el sector de las máquinas de café profesionales, donde Italia se vuelve cada vez más representativa como expresión de estilo y bien vivre y donde el rito del café de bar y del capuchino adquieren popularidad también en el extranjero. La electrónica en las máquinas lleva a una simplificación de uso unida a un cuidado y una excelencia antes inalcanzables. Con la FAEMA Tronic diseñada en 1983 por Ettore Sottsass y Aldo Cibic, nace la primera máquina electrónica que, con su teclado, permite dosificar la cantidad de café servido. Acelera también el desarrollo de las máquinas “superautomáticas” de automatismo integral, capaces de servir todo un menú de bebidas a base de café y leche fresca simplemente presionando un botón. En esta sala se mezclan electrónica, juego, colores, accesorios, imágenes y máquinas que representaron una época que se extiende más allá de los años ’80 hasta los ’90. A principios de los años noventa, Italia se encuentra en el quinto lugar entre las potencias industriales. En el ámbito de las máquinas de café, mejoran la eficiencia energética, el uso, la ergonomía y se privilegian nuevos materiales con menor impacto ambiental, prestando atención a la seguridad y a la salud de los usuarios y consumidores. En esta sala vale la pena echar un vistazo a la FAEMA E91, nacida en su parte estética del lápiz de Giugiaro Design, inspirada en las líneas armoniosas del histórico modelo E61, y a la superautomática La Cìmbali M50 Dolcevita.

    El nuevo milenio

    Esta sección se centra en las novedades del nuevo milenio dominadas por la búsqueda de flexibilidad y responsabilidad.

    Al pasar a la sexta sala nos trasladamos temporalmente a nuestro milenio, donde las palabras clave se convierten en flexibilidad y responsabilidad. En las paredes de la sala, las grandes fotografías nos llevan a recorrer las últimas dos décadas de la contemporaneidad, desde el nacimiento del euro, hasta la conciencia de la necesidad de sostenibilidad, hasta las grandes innovaciones tecnológicas, como el telescopio espacial James Webb. La difusión del consumo de café a nivel mundial y los cambios en las dinámicas sociales influyen en las modalidades de consumo. Un buen café o un capuchino se consumen también en la sala de espera de una estación o de un aeropuerto, en una librería o en una boutique, en cualquier parte del mundo. Los primeros años del nuevo milenio ven en las arquitecturas y en los ambientes comunes un retorno al minimalismo, que se refleja también en el mundo de las máquinas de café: líneas limpias, elegantes y esenciales, materiales casi satinados y de impacto. También comienza a registrarse una atención cada vez mayor por la cultura del café y por la calidad del producto, tendencia que lleva al nacimiento de una verdadera comunidad de aficionados, bármanes profesionales y especialistas del café. Al mismo tiempo, las máquinas profesionales se vuelven cada vez más flexibles y tecnológicamente avanzadas, con interfaces de usuario extremadamente sencillas, incluso táctiles, que combinan el ahorro de energía con altas prestaciones, atestiguando una creciente conciencia del ambiente como lugar no solo para vivir sino también para proteger. En 2012, para su Centenario, Gruppo Cìmbali inaugura el MUMAC. Gruppo Cìmbali ha llevado al mercado máquinas que se atreven en las formas y en la tecnología, para hacer que la máquina sea cada vez más "flexible" y adecuada para satisfacer cada exigencia: desde los coffee specialist (los sommeliers del café), hasta los baristas tradicionales, hasta, naturalmente, los consumidores finales. Las máquinas de hoy son súper tecnológicas tanto en su expresión tradicional como en la superautomática. Son, además, los años de los grandes rebrandings que, con citas del pasado, se proyectan hacia el futuro. También las marcas La Cìmbali y Faema son objeto de un rebranding que responde a la exigencia de hacer frente a las demandas de un consumidor cada vez más atento y consciente de la necesidad de coherencia entre marca, propósito y producto. Rebranding del cual en 2021 LaCìmbali M200 y Faemina son las primeras representantes respectivas en llevar al mundo los nuevos logotipos. Las máquinas de última generación adquieren el sentido del estilo unido al de la sostenibilidad y la funcionalidad. E interactúan. Entre sí y con las personas, en una sinestesia de función y estética. El ahorro energético, el monitoreo de los consumos y los materiales reciclables se convierten en palabras clave de una nueva conciencia. Constantes permanecen las ganas y el gusto de un café preparado a la perfección, pausa por antonomasia, donde reencontrarse en un tiempo que es solo nuestro, en el corazón de la propia casa como en el bar. En todos los sentidos. Porque en el fondo la pregunta es solo una: ¿tomamos un café?

    Lab: cultura, tecnología y futuro en la tacita

    Esta sección está dedicada al Lab donde cultura y tecnología narran el futuro en la tacita.

    En la última sala del museo, el Lab, memoria y futuro se mezclan en los iconos del tiempo. Innovar desde la tradición significa renovar las ideas, dar un nuevo sentido a los hitos de la historia, de las invenciones, de los usos y de las costumbres. Aquí los reciben verdaderas islas temáticas, llevándolos a dimensiones pasadas, presentes y futuras que se mezclan entre sí para hacer comprender los desafíos enfrentados en el tiempo por la empresa, entre estímulos tecnológicos, innovaciones, responsabilidad social y cultural de empresa y logros alcanzados. La representación de la unión entre presente, pasado y futuro está caracterizada por las fotografías en las paredes, provenientes de los telescopios Hubble y Webb que nos llevan directamente a un pasado tan remoto que resulta inimaginable, a través de una tecnología tan innovadora que casi toca el futuro. Un nuevo espacio dedicado al vínculo infinito entre pasado, presente y futuro a través de siete islas temáticas que ilustran algunos de los temas más importantes para nuestra historia y la misión empresarial. Para descubrirlas, procedan girando de inmediato a la derecha. La primera isla está dedicada a Faema E61: la historia y el mito. Desde 1961, la máquina más difundida y longeva. La segunda narra la diferencia entre máquinas tradicionales y superautomáticas. La diferencia existe desde hace más de 50 años. En la tercera isla se exhiben algunos house organ empresariales del pasado. Instrumento de comunicación y divulgación, nacen para difundir la información de la empresa dentro de la empresa. En la siguiente, cerca de la Cìmbali S15, se exhibe la “nariz electrónica”, un objeto que, entre electrónica, ingenio y química, transforma la innovación en un instrumento útil. Para descubrir cómo funciona y para qué sirve, basta con enfocar el código QR que encuentran en el pie de foto. Pasen entonces a la isla dedicada a los molinos y molinos-dosificadores. Cuatro molinos-dosificadores para dos marcas, de ayer a hoy. De la artesanía a la producción en serie con una tecnología de molienda cada vez más precisa. Hasta llegar a la molienda integrada en las superautomáticas. En la siguiente se habla de personalización: la flexibilidad y la posibilidad de personalizar las carcasas de las máquinas, para integrarlas en cualquier ambiente. En el penúltimo expositor, la sección dedicada al ámbito doméstico: Faema lleva al mercado doméstico un producto de altísimo nivel para un espresso como el del bar. En la última isla, la excelencia de la marca con el rebranding en una máquina, la M200, buque insignia de La Cìmbali. Finalmente, al cruzar el último umbral del museo y entrar en su corazón rojo, heritage y futuro se encuentran en una obra, una instalación suspendida entre tecnología, arte y diseño: el despiece de La Cìmbali M100, la máquina del Centenario. Aquí pueden comprender realmente la complejidad oculta detrás de lo que solo aparentemente es una simple tacita de café. Alma tecnológica, innovación y diseño revelan todas las manos y las mentes de una larga y compleja cadena hecha de materia prima, patentes, creatividad y emprendimiento.

    Interactive itinerary with audio guide - 11 points of interest

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