Audioguía — Recorrido por los Monumentos
El MuDi ofrece un viaje a través de la historia milenaria de Castel San Pietro Romano, pueblo situado en la cima del Monte Ginestro. Habitado desde la Edad del Bronce tardía, el sitio se convirtió en la antigüedad en la acrópolis de Praeneste, centro del culto a Júpiter Arkanus y de importantes ritos religiosos.
El área está rodeada por antiguas murallas poligonales del siglo VI a.C., parte de un vasto sistema defensivo que incluía también Palestrina. En la Alta Edad Media albergó un monasterio benedictino frecuentado también por el papa Gregorio Magno.
Desde el siglo XII pasó bajo el control de la familia Colonna, que construyó allí una fortaleza estratégica. Tras dos destrucciones causadas por los conflictos entre los Colonna y el papado (1298 y 1436-37), el sitio fue reconstruido en 1482, favoreciendo el crecimiento del pueblo.
En el siglo XVII, con el traspaso del feudo a los Barberini, el pueblo fue renovado urbanísticamente con nuevas plazas y calles. En el mismo período fue reconstruida la iglesia de San Pedro Apóstol en la plaza principal, donde en el siglo siguiente la familia Mocci edificó su propio palacio.
Audioguía — Recorrido Acrópolis
Un itinerario fascinante que conduce al descubrimiento de la antigua acrópolis de Praeneste, entre historia, arqueología y panoramas impresionantes. Desde el Museo Difuso hasta las murallas poligonales, desde la Rocca dei Colonna hasta los lugares de espiritualidad medieval, el recorrido atraviesa siglos de vicisitudes humanas y arquitectónicas, narrando los orígenes de Castel San Pietro Romano y su papel estratégico en el territorio del Lacio. Un viaje inmersivo entre testimonios milenarios, naturaleza y memoria, en el corazón de uno de los pueblos más sugerentes del Lacio.
Audioguía — Recorrido de cine
En los años cincuenta, Castel San Pietro Romano adquirió gran notoriedad gracias al cine. Un papel decisivo fue desempeñado por el alcalde Adolfo Porry Pastorel, fundador de la agencia VEDO y considerado el padre del fotoperiodismo italiano, quien estableció relaciones con importantes figuras del cine de la posguerra.
Gracias a su amistad con Vittorio De Sica, el pueblo fue propuesto como escenario cinematográfico ideal porque conservaba un aspecto auténtico, aún no afectado por el desarrollo urbanístico y económico. A partir de ese momento, Castel San Pietro Romano se convirtió en el escenario de numerosas producciones cinematográficas.
El rodaje involucró también a los habitantes del pueblo, empleados con frecuencia como extras: las remuneraciones obtenidas permitieron a muchas familias renovar sus casas, contribuyendo así a la mejora del pueblo y a su renacimiento económico y social.