La fábrica de lo falso – Recorrido por la falsificación artística
La fabbrica del falso (La fábrica de lo falso) es una exposición organizada por el Laboratorio sul Falso – Centro de estudios para la lucha contra la falsificación de bienes culturales y obras de arte del Departamento de Estudios Humanísticos – Universidad Roma Tre, en colaboración con el Comando Carabinieri Tutela Patrimonio Culturale (Comando de Carabineros para la Protección del Patrimonio Cultural), en el marco del Proyecto de Relevante Interés Nacional "From Authenticity To Art (FATA): Italian Database of Forgeries. Multi-Tier Strategies To Protect Cultural Heritage: Research, Cataloging, and Digitization of Forgeries" (De la Autenticidad al Arte: Base de Datos Italiana de Falsificaciones. Estrategias Multinivel para Proteger el Patrimonio Cultural: Investigación, Catalogación y Digitalización de Falsificaciones), financiado por el Ministerio de Universidad e Investigación, y del Proyecto Universitario "Custodi consapevoli della legalità per il patrimonio ambientale, sociale, culturale ed economico" (Guardianes conscientes de la legalidad para el patrimonio ambiental, social, cultural y económico). La falsificación de bienes culturales y obras de arte es un delito contra el patrimonio cultural. El artículo 518-quaterdecies del Código Penal italiano castiga a quien, con el fin de obtener un beneficio económico, falsifica, altera, reproduce o comercializa obras de arte (pintura, escultura, artes gráficas) u objetos antiguos o de interés histórico o arqueológico presentándolos como auténticos. El estudio de este fenómeno no solo incumbe a la autoridad judicial, sino también a la formación de los profesionales del sector (arqueólogos, operadores culturales, historiadores y comerciantes de arte); requiere además la divulgación y la sensibilización del público y, en particular, de las nuevas generaciones.
Museum: Mostra "La fabbrica del falso" - Roma Tre
Introducción
Bienvenidos a la exposición "La fábrica de la falsificación", alojada en la Universidad Roma Tre. Esta exposición presenta los resultados de tres actividades investigativas llevadas a cabo por el Comando Carabinieri para la Tutela del Patrimonio Cultural entre 2004 y 2025, integradas por las investigaciones multidisciplinares del Laboratorio sobre la Falsificación de la Universidad Roma Tre. A diferencia de las exposiciones dedicadas a obras originales, que habitualmente celebran la estética y la historia del arte, este recorrido constituye una clara denuncia visual de los daños que la falsificación causa al disfrute cultural y al mercado. El fraude no concierne únicamente a la creación de un bien singular, sino que se extiende a la producción de falsa documentación histórica y certificados de autenticidad para sostener ingentes volúmenes de negocio. El itinerario se desarrolla a través de tres operaciones principales: Operación "Half Dollar": centrada en Franco Angeli, con la incautación de más de 650 lienzos falsificados. Operación "Quadro sicuro": caracterizada por un número incalculable de falsificaciones atribuidas a artistas como Picasso, De Chirico, Fontana, Guttuso y Warhol. Operación "Olga": dedicada principalmente a la figura de Carol Rama y a Enrico Baj, con más de 250 obras incautadas. Estas investigaciones han desvelado auténticas "fábricas" de la falsificación: naves industriales, garajes o apartamentos donde las obras eran producidas en serie. Durante la visita, podrán observar no solo los productos finales, sino también la instrumentación utilizada por los falsificadores, además de filmaciones sobre las investigaciones del Comando para la Tutela del Patrimonio Cultural, las actividades de investigación del Laboratorio sobre la Falsificación de Roma Tre, y la presentación de un proyecto de la Universidad de Heidelberg. La exposición forma parte del proyecto de investigación nacional "FATA" (From Authenticity to Art), financiado por el Ministerio de Universidad e Investigación. El estudio del fenómeno interesa no solo a la autoridad judicial, sino también a la formación de los profesionales del sector (arqueólogos, operadores culturales, historiadores y comerciantes de arte); requiere además la divulgación y la sensibilización del público y en particular de las nuevas generaciones.
Operación "Half Dollar"
Esta sección profundiza en la investigación denominada "Half Dollar", iniciada en julio de 2008. La operación comenzó cuando los Carabinieri de la Sección de Falsificación y Arte Contemporáneo adquirieron el catálogo de una exposición romana sobre Franco Angeli, organizada a veinte años de su desaparición. Las fuertes dudas sobre la autenticidad de los cuadros expuestos encontraron confirmación en el dictamen preliminar de un funcionario de los Museos de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Roma. Las investigaciones se concentraron en una sociedad milanesa organizadora del evento. Emergió un volumen de negocios millonario gestionado por los titulares del Archivo del artista, quienes engañaban a los coleccionistas emitiendo falsas certificaciones de autenticidad. En total fueron secuestradas aproximadamente 650 obras: de haber sido originales, su valor de mercado habría rondado los 4 millones de euros. La investigación sacó a la luz dos laboratorios clandestinos equipados con lienzos, pinturas en spray y plantillas metálicas o de cartón, utilizadas para reproducir los motivos decorativos típicos de Angeli. Los falsos eran realizados por dos figuras distintas: un pintor profesional activo en la zona de Venecia y un segundo falsificador en la zona de Bolonia, que había aprendido las técnicas directamente de un antiguo colaborador del maestro. La organización, que también vendía a través de canales de comercio electrónico, fue desmantelada con el arresto de seis personas. Esta actividad ilícita causó un grave daño a la imagen de Franco Angeli y a la cotización en el mercado de sus obras.
Franco Angeli
En esta sala exploramos la figura de Franco Angeli, nacido en 1935 y fallecido en 1988, un artista que transformó la experimentación técnica en un instrumento de denuncia social y política. Su trabajo no buscaba la estética como fin en sí misma, sino un lenguaje capaz de narrar las atrocidades de la guerra y las dinámicas del poder. A pesar de las presiones del mercado por una producción en serie, Angeli reivindicaba firmemente la identidad artesanal de cada una de sus obras. El fenómeno de la falsificación de sus trabajos comenzó ya entre los años 70 y 80, alimentado por galeristas que encargaban reproducciones a imitadores. Sin embargo, el estudio de los cuadros incautados ha permitido identificar errores técnicos determinantes para distinguir los originales. Desde 1965, Angeli utilizaba el color en spray y las plantillas con un proceso lento y estratificado: para obtener sus célebres superficies "veladas", aplicaba al menos diez manos de pintura extremadamente diluida sobre una capa de tela ligera de trama abierta. Este método creaba un efecto de imagen filtrada, similar a un recuerdo difuso. Por el contrario, en las obras falsificadas el "velo" de los falsificadores resulta tosco de cerca y demasiado evanescente de lejos, privando a la obra de ese halo de misterio y profundidad que caracteriza la producción auténtica de Angeli.
La Lupa Capitolina
La iconografía de la "Lupa capitolina" entra en el repertorio de Franco Angeli a principios de los años sesenta, como parte de un tríptico de denuncia política presentado en la Bienal de Venecia de 1964. La obra simboliza la corrupción milenaria de Roma, junto a la representación del poder económico estadounidense, es decir el dólar, y del poder religioso. En los años setenta, el artista perfeccionó su técnica utilizando plantillas y pinturas en spray para definir estas imágenes icónicas. La comparación directa entre el original y los falsos incautados revela discrepancias técnicas insalvables. En las falsificaciones, la silueta del animal resulta rígida y carece de la curvatura dorsal natural presente en el original. Las patas muestran una inclinación anatómicamente incoherente y las mamas están simplificadas en triángulos sin pezones. También las orejas difieren drásticamente, adoptando en los falsos una forma que recuerda un arco flamígero. Otros detalles reveladores se encuentran en las estrellas: perfectas y simétricas en los falsos, asimétricas y variadas en el original. El falsificador además utilizó el pincel para repasar los contornos, dejando trazas grumosas ausentes en la obra auténtica, realizada exclusivamente con aerosol. Por último, también la sangre que sale de las fauces delata el falso: en el original es pintura líquida que cae por gravedad, mientras que en el falso es un efecto obtenido artificiosamente con pinceladas oblicuas y color denso.
Operación "Cuadro seguro"
La operación "Cuadro seguro" desmanteló una amplia red de falsificación con base en Florencia y ramificaciones en todo el centro-norte de Italia. El sistema introducía en el mercado pinturas falsas de Guttuso, De Chirico y Fontana a precios extremadamente competitivos, siempre acompañadas de falsas certificaciones. La investigación se inició posteriormente en 2003, tras el control de una obra sospechosa en una casa de subastas de Prato. Las investigaciones llevaron al descubrimiento de un laboratorio clandestino ubicado en un garaje comunitario en Florencia. Aquí los Carabinieri encontraron cuadros apilados, sellos falsificados y viejas máquinas de escribir utilizadas para producir peritajes falsos, retrodatándolos décadas atrás. La red involucraba a marchantes de arte y televendedores que encargaban a artistas desprevenidos "copias de autor" regularmente firmadas; posteriormente, la firma del copista era eliminada para ser sustituida por nombres ilustres como Picasso o Warhol. Para la venta, la organización se servía de emisoras televisivas y plataformas satelitales. La calidad de las imitaciones era tan elevada que llegaba a engañar incluso a galerías de prestigio. Mientras los falsos de Warhol se vendían a unos 5.000 euros, las imitaciones de Guttuso, Fontana y Burri alcanzaban cotizaciones de decenas de miles de euros. El procedimiento judicial concluyó con numerosas condenas y la indemnización de las partes civiles perjudicadas.
Cuando se falsifican los certificados de autenticidad
En esta sección de la exposición analizamos el material documental incautado, un elemento crucial para comprender cómo actúa el fraude moderno. La operación "Quadro sicuro" ha demostrado que la falsificación no concierne solo a la obra, sino a todo el ecosistema de documentos que la rodea. Para cada cuadro falsificado se creaban minuciosamente "pruebas falsas" para tranquilizar al comprador sobre la procedencia y la legitimidad del bien. El núcleo de este sistema es el certificado de autenticidad, obligatorio por ley en Italia. Sin embargo, la ausencia de un modelo oficial único permite a los falsificadores producir con facilidad declaraciones en papel simple o en el reverso de fotografías, haciéndolas pasar por documentos oficiales de expertos, herederos o fundaciones. El fraude se extiende también a etiquetas y sellos colocados en el reverso del lienzo, percibidos a menudo por el público como una garantía definitiva de historia y procedencia. El cuidado del detalle de los falsificadores llegaba a simular incluso las marcas de proveedores específicos de bastidores y artesanos, elegidos deliberadamente por ser conocidos por haber trabajado con los artistas originales. Cada sello de tinta, cada marca en seco y cada "sello-firma" estaba diseñado para transmitir una ilusión de valor e historicidad, induciendo a la víctima a la compra mediante la construcción de un pasado ficticio para la obra.
Las obras firmadas Piero Dorazio
Los nueve cuadros aquí expuestos imitan el estilo de Piero Dorazio (1927-2005). Incautados en el marco de "Quadro Sicuro", reflejan los gustos de los coleccionistas y pueden dividirse en tres vertientes: trabajos inspirados en los años noventa (franjas rectangulares), obras que simplifican el célebre cuadro *ERG IV* de 2002 y composiciones en cuadrícula sobre fondos monocromos típicas de la última etapa del artista. Las investigaciones han desvelado un método de falsificación sistemático y desaprensivo. Los falsificadores encargaban "copias" u "homenajes" a pintores que a menudo desconocían el fin ilícito. Un caso emblemático concierne a un pintor que admitió haber cambiado el color de fondo de una reproducción (de amarillo a rosa) únicamente porque el comitente deseaba que el cuadro combinara con la decoración de una habitación concreta. Una vez obtenida la copia, el comitente procedía a eliminar la firma del copista para sustituirla por la de Dorazio. Estas obras se vendían luego en bloque a precios irrisorios respecto a los valores de mercado: por ejemplo, siete cuadros (entre Dorazio y Tano Festa) fueron intercambiados por tan solo 1.500 euros. Dicho precio, aunque demuestra la naturaleza puramente comercial del fraude, pone también de manifiesto la ingenuidad de aquellos compradores convencidos de haber cerrado un "negocio" imposible.
Cómo se producían los cuadros falsos firmados por Dorazio
Esta sección desvela el "detrás de escena" técnico de la producción de los falsos Dorazio. Gracias a las investigaciones, fue posible reconstruir el método de trabajo de un pintor inicialmente investigado y luego reconocido como ajeno al fraude organizado. El proceso creativo no se basaba en la inspiración, sino en un riguroso y mecánico procedimiento de reproducción. Todo comenzaba con la identificación de un modelo original en los catálogos de subastas. Una vez elegido el sujeto, el ejecutor realizaba un boceto a escala reducida que luego se ampliaba mediante heliografía sobre papel vegetal. El dibujo se trasladaba finalmente al lienzo definitivo mediante la técnica del calco. En el estudio del artista se encontraron numerosas pruebas de este proceso: fotocopias en color, bocetos con marcas de calco y anotaciones técnicas sobre las medidas. El aspecto más relevante es que el ejecutor vendía estas obras declarándolas "copias de autor", aplicando en el reverso su propia firma y una etiqueta de aviso a precios reducidos (150-200 euros). La transformación en "falso auténtico" ocurría solo en un segundo momento: los comitentes eliminaban todo rastro de la identidad del copista y dotaban el cuadro de un falso aparato de certificación, introduciéndolo finalmente en el circuito de las subastas y las televentas.
Obras firmadas Joseph Beuys
Examinamos ahora algunos collages atribuidos a Joseph Beuys, confiscados en Florencia en 2004. Las obras presentan la iconografía típica del artista alemán: marcos de madera en bruto, fotografías, la firma apócrifa acompañada del dibujo de un sombrero y el sello «Hauptstrom». A pesar de las apariencias, los análisis científicos han revelado una sofisticada actividad de falsificación. Las fotografías no eran originales, sino obtenidas escaneando imágenes de libros, eliminando digitalmente el reticulado tipográfico y reimprimiéndolas en papel fotográfico. El análisis XRF confirmó el uso de un papel «baritado» de calidad, tratado con sulfato de bario para simular un soporte de época. Sin embargo, es en el reverso de las obras donde el castillo de mentiras se derrumba definitivamente. Un sello indica el nombre de una supuesta galería de procedencia: «Gallerie Kuimer und Keiner, Düsseldorf». Además del hecho de que esta galería nunca existió, la denominación contiene un burdo error ortográfico: «Gallerie» con dos «l», cuando en alemán correcto se escribe «Galerie». Este error demuestra cómo, a pesar del uso de tecnologías avanzadas para replicar la estética y los materiales, los falsificadores pueden tropezar con detalles elementales de naturaleza histórica y lingüística.
Operación "Olga"
La operación "Olga", iniciada a finales de 2022 por los Carabinieri de Turín, tuvo como objetivo la falsificación de obras de Carol Rama, artista que estaba viviendo un momento de fuerte ascenso en el mercado. El Comité Científico del Archivo Carol Rama confirmó la falsedad de aproximadamente 250 obras incautadas en el domicilio de un sospechoso, atribuyéndolas todas a una única mano. En este caso, el falsificador utilizaba una técnica muy convincente para engañar a los coleccionistas: empleaba viejas hojas amarillentas por el tiempo, pasteles e instrumentos de dibujo coherentes con la época en que Carol Rama debería haber producido esos originales. Las obras, atribuibles también a Enrico Baj, se vendían en línea y a través de casas de subastas sin ninguna certificación, por un volumen de negocio estimado superior a los 350.000 euros. La investigación concluyó en 2025 con la condena del responsable. En un paso fundamental para la investigación científica, el Tribunal de Turín dispuso que las obras incautadas no fueran destruidas, sino cedidas al Laboratorio sobre la Falsificación de la Universidad Roma Tre. Aquí, de instrumentos del delito, se convirtieron en valiosos objetos de estudio para formar expertos en la lucha contra la falsificación, mientras que el Archivo Carol Rama obtuvo una indemnización por el daño a la imagen sufrido.
¿Restaurar una falsificación?
En esta sección abordamos una cuestión provocadora: ¿tiene sentido restaurar una obra falsa? Las obras incautadas en las distintas operaciones están realizadas con una infinidad de materiales: papel, tela, metal, plástico, pinturas en spray y óleos. Esta complejidad material las expone a formas de deterioro naturales, como desgarros, proliferación de microorganismos o alteraciones de las capas sintéticas. La decisión de conservar y restaurar estos objetos nace de su cambio de estatus. Una vez que ingresan al Laboratorio sobre la Falsificación de Roma Tre, dejan de ser instrumentos de fraude y se convierten en valioso material didáctico y científico. La restauración conservativa es, por tanto, indispensable para permitir a investigadores y estudiantes analizar a lo largo del tiempo el *modus operandi* de los falsificadores y sus estrategias productivas. Preservar una falsificación significa salvaguardar un caso de estudio. Solo manteniendo la integridad de estos "cuerpos del delito" es posible formar profesionales capaces de reconocer las mínimas discrepancias técnicas y proteger el mercado del arte original. En este contexto, incluso la falsificación, cuando se convierte en fuente para la investigación, merece una intervención conservativa cuidadosa.
Para concluir el recorrido de visita
Al término de este recorrido, los documentales muestran las fases cruciales de los secuestros efectuados por los Carabinieri TPC y los análisis de laboratorio. Verán también el proyecto internacional realizado con la Universidad de Heidelberg, como demostración de que la lucha contra la falsificación es ya un desafío global que requiere una sinergia entre las fuerzas del orden y el mundo académico. Esta colaboración transforma la investigación técnica en una verdadera misión cívica. Estudiar los materiales, los estilos y los estados de alteración de los objetos nos permite desarrollar nuevos métodos de prevención. La falsificación no es solo un daño económico; es un veneno que contamina nuestra memoria histórica y la confianza en el patrimonio cultural. Con esta exposición, hemos querido compartir una síntesis del trabajo realizado cada día para limpiar el mercado de los fraudes. Hemos puesto de relieve las tendencias de un fenómeno en continua evolución, convencidos de que el arma más eficaz para defender el arte y la cultura es el conocimiento. Aprender a distinguir lo verdadero de lo falso es el primer paso para convertirnos en custodios conscientes de nuestra historia.